
Fue en Enero, justo cuando la madrugada se agitaba inquieta, sacudiendo el lastre de lo que comenzaba a ser AYER, mientras la Patria miraba agradecida aquel regalo que Enero le otorgaba para todos los tiempos. 1959 amanecía con sabor a Año Nuevo, a Libertad, incapaz de resistirse al empuje incontenible de aquel mar de Verde Olivo.
El pueblo se lanzó a las calles, o mejor dicho, todas las calles dejaron de serlo para convertirse en Pueblo. Y ahora sí los ojos miraban de frente la increíble realidad de un Primero de Enero de 1959 donde éramos definitivamente Libres. Entonces, el alma de esta Isla tomó en sus manos la sangre derramada y pintó con ella el color del porvenir, para que aún nos miremos en el espejo de quienes dieron sus vidas por esta Libertad conquistada a sangre y fuego.

Cuba floreció aquel Enero con el agua viva de la Sierra Maestra, segura de no claudicar jamás ante el espanto de lo que dejaba atrás. Como una muchacha hermosa se dejó vestir de firmeza, justicia y esperanza, enamorada de barbudos con botas y Verde Olivo que le devolvían su doncellez intacta. Caminó junto a ellos, y junto a ellos juró fidelidad absoluta.
52 años han transcurrido ya desde aquel Primero de Enero de 1959 cuando Cuba cambió su Historia para siempre. 52 años en los cuales el rostro de la Patria se ha rejuvenecido con la savia jubilosa de sus hombres y mujeres.
Del Ayer sólo queda el recuerdo, imprescindible para que la memoria nunca olvide, también la Firmeza de no retroceder nunca. Del hoy, preferimos el sentido de Justicia que nos hace únicos e invencibles. Del Mañana, del mañana tenemos la certeza de sabernos cada día más cubanos.
Comentarios recientes
hace 1 año
hace 1 año
hace 1 año
hace 1 año
hace 1 año